El coaching no es tanto una metodología, sino más bien una relación, un tipo particular de relación. Desde luego, hay habilidades que aprender y una gran variedad de herramientas disponibles, pero el verdadero arte del coaching eficaz radica en la capacidad del coach de trabajar en el contexto de la relación con el coachee. Todos los clientes son únicos, tienen su propio conjunto de circunstancias, objetivos y deseos de cambio personales, capacidades, intereses e incluso hábitos de autosabotaje que son únicos.

En términos muy generales, podemos hablar de áreas de interés en las que el cliente a menudo se centra —cambio profesional, transiciones vitales, mejora del desempeño, temas relacionados con la salud y el bienestar— pero solo en los términos más generales. A esta imagen hay que sumarle el hecho de que los objetivos cambian con el tiempo a medida que el cliente se aclara con respecto a lo que es importante, a medida que profundiza en lo que le motiva y alcanza resultados (acción y aprendizaje). No existe un manual de referencia autorizado y universal con diagnósticos estandarizados y soluciones de coaching claramente definidas. El coaching es inherentemente dinámico. Esa es una de sus cualidades fundamentales y una de las razones de su potencia como medio para el cambio. El coaching es personal; crea una relación única y fuerte para el cambio.

En el coaching co-activo, hacemos hincapié en la relación de igual a igual: el coach y el coachee son colaboradores activos. En el coaching co-activo, se trata de una relación —en realidad, de una alianza— entre dos personas iguales y equivalentes cuyo propósito es satisfacer las necesidades del coachee.

Imagina que la relación de coaching es un lugar de avituallamiento donde el cliente se conecta a una fuente de energía y se recarga de la que necesita para superar los obstáculos que encuentra en su vida. No podrá superarlo si su nivel de energía es bajo. Pero el poder no procede directamente del coach, sino de la relación: la sinergia de la energía que el cliente aporta en forma de deseo y motivación, y la energía que el coach aporta en forma de compromiso, habilidades y comprensión del proceso humano de cambio.
Para entender qué es el coaching co-activo y en que se diferencia de otras aproximaciones al coaching nos serviremos en la explicación del siguiente diagrama:

Modelo coach coactivo