La «contra» de La Vanguardia  es  una lección de vida.

En los últimos dias se han publicado varias «contras» extraordinarias.

Destaco dos que tratan sobre la queja.

La queja es una actitud  que ha cultivado con tenacidad y perseverancia  nuestra generación.

Nos quejamos sobre cualquier  fenómeno,  con fuerza  inversamente proporcional a su proximidad y a la capacidad que tenemos para actuar sobre el mismo.

En el top 10 de las quejas esta «el tiempo»: En una variante  tradicional o la más completa y actualizada, la del del «calentamiento global» , que además incluye al «sistema» y  a la «globalización» (triple bonus!).

En las consignas de los «indignados» cuesta distinguir alguna afirmación a favor de algo, la queja predomina sobre cualquier otra fórmula en la  expresión de las ideas. Incluso aportaciones positivas van precedidas de su correspondiente y contundente queja.

La queja aporta una  visión amarga de la vida, es un mal remedio para la culpa, consigue  la no-acción, abunda en el problema, y no apunta hacia la solución.

Resta y divide en lugar de sumar y multiplicar.  La queja es un arma mediocre al servicio de los que buscan no salir de su zona de confort , un lugar en el que se lava  la propia conciencia a costa de  ……..

Y ahora que me doy cuenta ….. ¿de que me quejo?    ¿Como expresar rechazo a esta actitud  sin caer en el mismo patrón?.

La solución:  que lo hagan otros 🙂 .  Y de forma magistral!: