La «contra» de La Vanguardia es una lección de vida.
En los últimos dias se han publicado varias «contras» extraordinarias.
Destaco dos que tratan sobre la queja.
La queja es una actitud que ha cultivado con tenacidad y perseverancia nuestra generación.
Nos quejamos sobre cualquier fenómeno, con fuerza inversamente proporcional a su proximidad y a la capacidad que tenemos para actuar sobre el mismo.
En el top 10 de las quejas esta «el tiempo»: En una variante tradicional o la más completa y actualizada, la del del «calentamiento global» , que además incluye al «sistema» y a la «globalización» (triple bonus!).
En las consignas de los «indignados» cuesta distinguir alguna afirmación a favor de algo, la queja predomina sobre cualquier otra fórmula en la expresión de las ideas. Incluso aportaciones positivas van precedidas de su correspondiente y contundente queja.
La queja aporta una visión amarga de la vida, es un mal remedio para la culpa, consigue la no-acción, abunda en el problema, y no apunta hacia la solución.
Resta y divide en lugar de sumar y multiplicar. La queja es un arma mediocre al servicio de los que buscan no salir de su zona de confort , un lugar en el que se lava la propia conciencia a costa de ……..
Y ahora que me doy cuenta ….. ¿de que me quejo? ¿Como expresar rechazo a esta actitud sin caer en el mismo patrón?.
La solución: que lo hagan otros 🙂 . Y de forma magistral!:
- Entrevista a Swami Parthasarathy, 6 de septiembre: «LA CULTURA DE LA QUEJA LLEVA A OCCIDENTE A LA DECADENCIA».
- Entrevista a Rafael Santandreu, hoym 20 de septiembre: «QUEJARSE ES LA MEJOR FÓRMULA DE ARRUINAR UNA RELACIÓN»